miércoles, 14 de marzo de 2012

El ser vivo más rápido del mundo es...

Científicos de la Universidad de Ratisbona han descubierto que el ser vivo proporcionalmente más rápido del mundo es la arquea, un tipo de microorganismo unicelular capaz de recorrer en un segundo una distancia 500 veces su tamaño, anunció hoy la institución alemana.

El guepardo, capaz de alcanzar velocidades de hasta 110 kilómetros por hora, es considerado el animal más rápido del planeta, pero en relación con su tamaño, el ser vivo más veloz es, con una medida de apenas 0,0001 milímetros, este grupo de arqueobacterias, señalaron los biólogos.
Así, las arqueas más rápidas son capaces de recorrer una distancia de hasta 500 bps (bodies per second o cuerpos por segundo).
Según estos cálculos, para batir a estos microorganismos unicelulares, el guepardo tendría que alcanzar una velocidad de más de 3.000 kilómetros por hora, ya que sus 110 kilómetros por hora corresponden únicamente a unos 15 bps.

Pero su exorbitante velocidad no es lo único excepcional de las arqueas, sino también su exótico hábitat, señalan los científicos.
Estos microorganismos se encuentran sobre todo cerca de fumarolas negras, es decir, junto a fuentes de hasta 400 grados celsius en el lecho oceánico.
Las arqueas dependen precisamente de su velocidad para poder mantenerse de forma permanente en aguas a una temperatura de unos cien grados, ya que si fueran más lentas, podrían salir despedidas por el chorro de agua de las fumarolas negras a la superficie del océano, con temperaturas mortales de sólo 2 grados.

Pero los científicos hicieron otro sorprendente descubrimiento: las arqueas no se caracterizan sólo por su inigualable velocidad, sino también por variar su movimiento, ya que son capaces de moverse tanto en línea recta como en zigzag.
Para el profesor Reinhard Wirth, del Centro para el estudio de las arqueas de la Universidad de Ratisbona, precisamente esta capacidad de variar la forma de desplazarse permite a estos veloces microorganismos detectar las condiciones de agua óptimas.




Rusia quiere llegar a la Luna, Marte, Venus y Júpiter antes de 2030

Rusia prevé enviar misiones hacia la Luna, Marte, Venus y Júpiter, desarrollar un nuevo cohete y modernizar su sector espacial en crisis de aquí al año 2030, indica el martes el diario Kommerstant, que cita una ambiciosa estrategia elaborada por Roskosmos, la agencia espacial rusa.

"Roskosmos no renuncia a la exploración de otros planetas y prevé llevar a cabo una serie de misiones para profundizar el estudio de la Luna entre otras cosas con robots (incluido para traer de vuelta a la Tierra muestras del suelo), Venus y Júpiter", explica Kommerstant quien tomó conciencia de esta estrategia espacial de aquí a 2030.
Según este documento que se transmitió al gobierno la semana pasada, Roskomos cuenta llevar a cabo antes de 2030 un "vuelo habitado sobre la Luna seguido de un despliegue de astronautas en su superficie antes de traerlos de vuelta a la Tierra", añade el diario, que cita el documento.
"Además, Roskosmos, en cooperación con sus socios extranjeros, cuenta desplegar sobre Marte una red de estaciones científicas duraderas", precisa Kommersant.
Por otra parte, la agencia espacial rusa quiere construir un nuevo cohetes Angara, una nueva nave espacial para los vuelos habitados y remplazar las tecnologías soviéticas todavía utilizadas actualmente y que han sufrido varios problemas el año pasado.
En efecto, Rusia fracasó en 2011 a la hora de lanzar satélites, una nave de abastecimiento hacia la Estación Espacial Internacional y su primera misión de exploración interplanetaria desde hace 15 años, la sonda marciana Phobos-Grunt.
Por último, el cosmódromo Vostotchni (Extremo Oriente ruso) debe estar listo para los lanzamientos de satélites en 2015.
Según Kommersant, Rusia investirá también de aquí a 2015 en tecnologías extranjeras para modernizar el sector, antes de volver a partir de 2020 esencialmente a componentes rusas.
Se prevé crear un "consejo para el cosmos después de la presidencia" para poner en marcha esta estrategia de aquí a 2030, que no ha sido cifrada, según el diario ruso.


El oceáno de Europa puede ser demasiado ácido para la vida

El océano que se encuentra bajo la corteza helada de Europa, la luna de Júpiter, podría ser demasiado ácido para dar soporte a la vida, debido los compuestos que pueden migrar regularmente hacia abajo desde la superficie, dicen los investigadores. Los científicos creen que Europa, que tiene aproximadamente el tamaño de la luna terrestre, posee un océano de aproximadamente 160 kilómetros de profundidad. Este océano está cubierto por una corteza helada de grosor desconocido, aunque algunas estimaciones indican que podría tener apenas unos kilómetros de espesor. Dado que virtualmente hay vida en la Tierra allí donde hay agua líquida, durante muchos años los científicos han barajado la idea de que esta luna joviana podría dar soporte a extraterrestres. Recientes hallazgos incluso sugieren que su océano podría estar repleto de oxígeno, suficiente para dar soporte a millones de toneladas de vida marina del tipo que tenemos en la Tierra.

Los investigadores han propuesto misiones para penetrar en la capa exterior de Europa y buscar vida en sus océanos fáciles de encontrar para los buscadores dado que el agua, aparentemente, se ve regularmente empujada desde abajo.
Sin embargo, los compuestos químicos encontrados en la superficie de Europa podrían complicar cualquier posibilidad de que la vida evolucionase allí, según hallaron los científicos. El nivel resultante de acidez en sus océanos "probablemente no es amigable para la vida - termina complicando cosas como el desarrollo de membranas, y podría ser difícil construir polímeros orgánicos a gran escala", dice Matthew Pasek, astrobiólogo de la Universidad del Sur de Florida.
Compuestos químicos destructivos
Los compuestos en cuestión son oxidantes, los cuales son capaces de recibir electrones de otros compuestos. Normalmente son raros en el Sistema Solar debido a la abundancia de los compuestos químicos conocidos como reductores, tales como el hidrógeno y el carbono, que reaccionan rápidamente con los oxidantes para formar óxidos como el agua y el dióxido de carbono.
Europa resulta ser rica en potentes oxidantes tales como el oxígeno y el peróxido de hidrógeno, que se crean mediante la irradiación de su corteza helada por medio de partículas de alta energía procedentes de Júpiter.
Los oxidantes en la superficie de Europa probablemente son transportados hacia abajo en cantidades potencialmente sustanciales mediante el mismo movimiento que provoca que el agua suba desde abajo. Los oxidantes podrían ser de gran uso para cualquier tipo de vida en los océanos de Europa - por ejemplo, el oxígeno fue clave en la evolución de la vida compleja en la Tierra.
Sin embargo, los oxidantes procedentes de la superficie de Europa podrían reaccionar con sulfuros y otros compuestos oceánicos antes de que la vida pudiese aprovecharlos, generando ácido sulfúrico y otros ácidos, dicen los investigadores. Si esto ha tenido lugar durante la mitad del tiempo de vida de Europa, no sólo tal proceso habría robado los oxidantes del océano que dan soporte a la vida, sino que se haría relativamente corrosivo, con un pH de aproximadamente 2.6 -"más o menos igual que un refresco medio", dice Pasek.
Este nivel de acidez sería un desafío significativo para la vida, a menos que los organismos consumieran o secuestraran los oxidantes lo bastante rápido como para aminorar la acidificación, comentan los investigadores. El ecosistema tendría que evolucionar rápidamente para afrontar esta crisis, desarrollando los metabolismos del oxígeno y la tolerancia a ácidos en sólo unos 50 millones de años, para poder manejar la acidificación.
¿Extremófilos en Europa?
Cualquier ecosistema que sobreviva en el océano de Europa podría ser análogo a la comunidad microbiana encontrada en las zonas ácidas mineras de la Tierra, como las de Río Tinto en España. Los microbios predominantes encontrados allí son "acidófilos" que dependen del hierro y los sulfuros como fuentes de energía metabólica.
"Los microbios han encontrado formas de combatir la acidez del entorno", dice Pasek. "Si la vida hizo lo mismo en Europa, Ganímedes o incluso en Marte, podrían haber sido muy aventajados".
Otros han cuestionado si el rocoso lecho marino de Europa podría neutralizar los efectos de esta acidez. Pasek no cree que sea probable - incluso si tales minerales estuviesen presentes, probablemente no hay expuestos los suficientes para reducir tanto la acidez, comenta.
Los materiales basados en calcio de los que están hechos los huesos y conchas de la Tierra podrían disolverse con bastante rapidez en un entorno tan ácido. No obstante, "una de las posibilidades más interesantes es que, en lugar de ésto, podrían haber usado fosfatos azules como material para los huesos de grandes organismos", dice Pasek. "Si tienes fosfatos de hierro, creas un bonito mineral azul conocido como vivianita".